viernes, 29 de junio de 2007

Alopecia

Cuenta la leyenda que el hombre, cansado de no ser, se dedicó a imitar a la naturaleza. Quiso ser planta y decidió enterrarse vivo. Nada bueno sacó de ello. Pretendió el vuelo del ave y, en un intento desesperado, se lanzó de la montaña más alta aleteando con todas sus fuerzas. Voló en pedazos. Ambicionó renovarse como serpiente e inventó la lepra.
Cansado del continuo fracaso, el hombre se sentó a la orilla del río a llorar. A lo lejos, vio a un zorro correr. Al observarlo, notó que iba dejando un rastro de pelo a su paso. En un acto instintivo (pues pensar era un instinto en el hombre) se rascó la cabeza y un par de cabellos se desprendieron de ella. Desde entonces, el hombre vive feliz, pues ha encontrado formas menos nocivas de construirse poco a poco.