En los lugares más hermosos de la selva los sacerdotes llegan una vez cada trece lunas llenas, todo el pueblito lo espera con ansiedad para que se puedan confesar y recibir el año que viene con espíritus puros, las mismas confesiones son escuchadas por el pobre sacerdote invariablemente cada año y por cada persona
-Padre le he pegado a mi esposa
-Comadreo mucho
-Meto mucho mal en mi casa
-Le miento a mis papás
Lo mismo... mismos golpes, misma chismosa, mismas mentiras. catorce horas sentado escuchando y recetando entre bostezos la pócima mágica de redención: Tres aves Marías para la chismosa, cinco y un padre nuestro para golpeador y uno de cada rezo para el mentiroso.
Entre los ojos medio abiertos, medio cerrados, un señor se acerca, persigna y dice:
-Padre, la he metido en todo lugar donde pueda meterse
"En la madre" despierta el padre de inmediato ante la nueva confesión
-Con mi vecina, a mis cuñadas, con mi comadre, a mis hermanas, a mi vieja
-Hermano lo de tu esposa está bien pero con las demás esta muy mal, fuera de regla, ¿tu esposa sabe?
-A veces participa
"Chin... este sí que está de pinga liviana" -No hermano evita ese tipo de actos lujuriosos y pecaminosos, Dios recomienda evitarlos, y lo que Dios recomienda manda, así que no los hagas más. Como penitencia reza cinco rosarios y cada vez que quieras entrar en pecado reza y dos para que tengas tu mente ocupada de esas cosas
En la fila seguía un niño que más cara de puberto tiene, se hinca ante el representante deítico y con un susurro característico de los traviesos encontrados en la trevesura dice:
-Padre, he visto películas malas
"Zas este niño ya le esta entrando a las estiradas olímpicas, pero cómo es posible, esos pinches militares han de ser los que venden esas porquerías, primero el señor y ahora éste mocoso, el pueblo se va a llenar de más criaturas por lujurientos como estos..." -¿Las ves frecuentemente?
-Cuando mi mamá no está. Se ve de todo y me gusta
"Este niño depravado..." -No hijo, piensa en tu madre, en tus hermanas, las ofendes cuando ves esas películas, haces mal, porque ellas merecen tu respeto, y la mujer no es una cosa que puedas ver cada vez que quieras.
El niño inocente dice -Si padre, perdón, ya no veré más esas pelíclas malas que mucha guerra sólo enseñan.
"Niño tonto esas no son películas malas, largate y reza" -diez aves marías, diez padres nuestros y veinte rosarios- "por hacerme perder el tiempo".